Este pasado domingo lo pasé de una manera diferente a la habitual. Estuve en el pueblo de Sant Joan Despí, en Barcelona, colaborando en la reforestación de una cantera.

En ese lugar antiguamente se fué acumulando los desperdicios del pueblo y de los alrededores. Al llegar al máximo permitido se cubrió con una capa de tierra y se reconvirtió en un merendero.

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