Planchado automático

Tras una buena hora y media de extrema actividad puedo asegurarlo… el que invente una planchadora automática se hará de oro.

Debería ser un aparato portable, silencioso y práctico; que pudiera estar disponible fácilmente en todas y cada una de las casas de éste nuestro país.

Este proceso, el planchar, debería ser digno de estudio por la comunidad científica, filosófica, e incluso me atrevería a decir, teológica. Analicémoslo pues.

Desde nuestra mas tierna infancia, se nos ha enseñado que el proceso de planchado empieza al depositar la prenda arrugada, con sumo mimo y cuidado, en un extraño receptáculo que nuestros mayores acostumbran a llamar “cesto de la ropa sucia”.

A partir de aquí se ha de esperar un periodo corto de tiempo, máximo de 24 horas, en el que presumiblemente tiene lugar un proceso de transformación. Posiblemente, y dependiendo del estado inicial de la prenda, ocurra algún tipo de proceso de fermentación.

Transcurrido este tiempo, para obtener nuestra prenda planchada, solamente deberemos encaminarnos a nuestro armario ropero. Una vez alli y en un 99% de las ocasiones tan solo deberemos buscar dentro del mismo para conseguir la prenda.

Nota de estudio: Se ha observado un fenómeno paralelo por el cual la prenda no sólo esta planchada, si no que a su vez está limpia y suave.

Así ha sido durante largos años. Años de paz, alegría y bienestar obtenidos del sencillo proceso de planchar la ropa.

Uno podría pensar que este sistema podría prolongarse para siempre, pero como en esta vida, nada dura para siempre. El problema sucede de repente, sin avisar. Es más, al principio pensamos que sufrimos algún tipo de alucinación o desvarío.

Como decía, un buen día iniciamos el proceso de planchado introduciendo la prenda en el cesto y esperando el período mínimo al que estamos acostumbrados. Y al dirigirnos a recoger la prenda al armario, pam! aquí es donde empieza el problema! observamos que no está! en ningún sitio! Lo comprobamos mas de una vez, pero no, no hay manera. De todos modos, siempre queda alguna prenda similar que nos podemos poner en su lugar.

En este punto, afortunadamente la mayoria de veces, el problema se resuelve solo, al cabo de unas horas, acudimos de nuevo al armario ropero, y en un gran número de casos, la prenda ya se encuentra ahi preparada para un nuevo uso.

Quien nos diría que el problema más grave esta todavía por llegar…, pero dejaremos su análisis para el próximo dia.

2 comentarios

  1. Estaría bien también poder adquirir prendas con una tela especial que no se arrugase, además que fuese un tejido antiácaros.. que directamente la pongas en la secadora y de ahí a tu cuerpo…. ¿no?

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